La actual iglesia, aunque carecemos de datos concretos, bien pudiera ser de finales del siglo XVI a juzgar por el tipo de construcción, testero liso, bóveda de cañón y otros detalles propios de la época. Existen además del altar mayor, dos capillas laterales de igual testero que aquel en cuanto a sus características, pero de menores dimensiones. Acompañan a la obra de fábrica unas ménsulas de escaso relieve en cuanto a la parte vertical hasta llegar a la imposta, destacando más en su parte alta respecto a la bóveda. Estas se hallan situadas en los laterales de la iglesia a la altura de las capillas, que le dan cierta solidez al conjunto arquitectónico.

No ha habido transformaciones en su construcción original, pero sí en cuanto a decoración, imágenes y mobiliario. Nos referimos concretamente al actual altar mayor procedente de la iglesia de Chía, por haber sido quemado el anterior en la guerra civil de 1936. Este altar, en el año 1953 por indicación de D. Ramón Valle Vidaller, hijo de Navarri, restaurando aquella, recomendó al pueblo la ocasión de instalar aquel altar en nuestra parroquia. Con muy buen acierto fue desmontado, transportado hasta Morillo y desde allí trasladado a hombros a través del río. Las imágenes laterales que hoy contemplamos, fueron donadas por casa de Martina y la del centro del altar, Nuestra Señora de la Asunción, fue adquirida con fondos propios del pueblo, así como los bancos reclinatorios. Como reliquia anterior a los avatares del 36 queda la balaustrada del coro, que aunque no tiene valor artístico, sí lo tiene histórico.

De las campanas existentes en el campanario ninguna corresponde a las que pertenecían a la propia parroquia. La pequeña procede de Las Colladas y la mayor fue recuperada en el año 1988 de la iglesia de Nocellas, con permiso del Obispado de Barbastro y con la mediación de los hijos del pueblo, entre ellos D. Ricardo Campo Broto.

 
 
     
 
     
 
     
             
         
             
         
 

 

Los actuales descubrimientos logrados en el interior de la iglesia de Navarri cuando se procedió al repicado de la obra de la fábrica para su restauración en Agosto de 1997, han puesto de manifiesto que fue construida en diferentes épocas. El bloque que configura el presbiterio desde su primera grada situada al inicio de éste recinto, sostenemos que se realizó en el siglo XVI como apuntábamos al principio de ésta página. Prueba de ello es el testero del altar mayor liso propio de aquellos tiempos. La bóveda de dicha área podríamos decir que corresponde al estilo ojival, si bien tampoco se ciñe estrictamente a sus propias normas.

El cuerpo central de la misma y la parte del coro una vez puesta la piedra al descubierto, constituyen un claro ejemplo del románico. Un románico tardío según los comentarios vertidos por expertos en la materia procedentes del obispado de Barbastro, situando su construcción de ésta parte de la obra en el siglo XII. Lo cierto es que en la construcción de esta iglesia concurren muchas épocas, por lo cual resulta muy difícil discernir la trayectoria de su construcción ya que hay elementos que se contradicen y superponen entre sí.

Lo cierto es que puesto al descubierto todo lo que el revoco había ocultado durante muchos siglos, ha resultado ser que existía una joya arquitectónica de la que se ignoraba su valor histórico.

Por último, merece destacar que gran parte de la restauración de esta iglesia se ha llevado a cabo mediante aportaciones voluntarias tanto en mano de obra para la realización de los trabajos, como económica. Todo ello entre los propios vecinos de la localidad y de aquellos otros que poseen en Navarri su residencia de recreo.